es constitucional, no confundas

UN CONO ICÓNICO

Publicado: 2019-10-09

Los limeños acaban de descubrir algo que los arequipeños siempre han sabido, que el cono es el símbolo del ardor, el arranque y el arrojo revolucionario. El hecho que les reveló a los capitalinos el secreto de la antigua rebeldía de los mistianos, y que espero nunca lo olviden, sucedió al día siguiente de la disolución del Congreso, cuando el ex congresista Carlos Tubino fue casi derribado por un certero golpe de un cono de tránsito. Que este instrumento de sanción de la historia fuera de color naranja, suena a justicia poética.

Con justicia también los poetas hablan de mí como de un “esbelto cono”, que trepa con presura “a la celeste altura”. Hasta yo me emociono con las palabras de encomio que me prodigan los vates locales, como estas de Atahuallpa Rodríguez : ) “Torbellino de tierra y de granito, / rotundo cono sobre el ancho suelo”. O estas del poeta yarabambino Luis Bedregal : ) “Su majestad el Cono soberbio de los Andes / más bello e imponente que el fúlgido Aconcahua”. Ya habrán adivinado quién les habla de rebeldía a los arequipeños, quién les infunde ardor en las entrañas, quién los saca a las calles a hacer gárgaras de azufre con ruido de trompetas, pues su Apu tutelar, el Misti.

Su majestad el Cono soberbio de los Andes

Cierto que la canción de los Dávalos dice que soy “invidente y mudo”, pero estoy al tanto de todo lo que pasa, incluso al pie del cerro San Cristóbal, el pequeño Apu del valle del Rímac, si lo comparan conmigo. La verdad es que los Apus estamos bien informados, y no a través de los periódicos, que están desfasados de la auténtica realidad de las noticias, sino de internet, que cobra su magma de la carne de la comunicación, que es no solo letra sino una mezcla de imágenes y palabras. Hablo de los divertidos memes, que me reconcilian con la humanidad. Y como son obra de los jóvenes, irreverentes e iconoclastas, me identifico con ellos. Ya que, aunque parezca a veces un anciano por mi cabeza blanca de nieve, sin embargo soy casi un jovenzuelo, geológicamente hablando, al lado las montañas del Himalaya, que sí son viejas.

De hecho, profeso el lema de González Prada : ) Los viejos a la tumba, los jóvenes a la tumba tumba. Y confieso que mi héroe favorito es Mariano Melgar, que murió tan joven luchando por la Independencia. Y también que he gozado, a carcajada batiente, con los memes del ataque conicida al ex contralmirante Tubino, sin duda de juvenil factura e ingenio innegable. Vargas Llosa, para destacar en La ciudad y los perros con una imagen fuerte el vigor sexual de los cadetes usa la de “hacer carpa”. Carpa es una palabra quechua, que se podría traducir por ‘cono’. Y “hacer carpa” es hinchar la bragueta por efecto de una erección. ¡Qué les digo! Así me siento yo, como esos jóvenes que hacen carpa, en un permanente estado de erección, erguido sobre la llanura.

Quizá les haya llegado su momento a los jóvenes que empiezan y a los viejos que concluyen su carrera política, como Fernández Chacón, el último trotskista. Y no se me malinterprete, que porque hablo de erección y eso no se diga que soy un falócrata, y que me olvido de las mujeres, porque reconozco que saben arremeter con igual ímpetu que los hombres. Después de todo ellas tienen no uno sino dos conos, así que podemos imaginar las carpas que harán en ese nuevo congreso, breve en tiempo pero largo en esperanzas.

UN CONO ICÓNICO

Quien está para el perro me parece que es ese Mulder que, refiriéndose a la disolución del congreso, ha soltado esta frasecita histérica : ( “Es un golpe de estado, estúpidos”). Nadie pierde con su ausencia, menos la Retórica, que él pretendía dominar; pero que terminó envileciéndola. Quizá sea el momento de volver a las fuentes, también de la Retórica, que es no solo el arte de hablar sino, también, de pensar, como dice Cicerón, el famoso orador romano. La verdad es que, si no queremos tener otro congreso de “forajidos y semianalfabetos”, necesitamos personas honradas y cultas, seguidoras del “pensamiento cono” y que se mantengan en sus 13. Hildebrandt, que alguna vez quiso ser congresista, podría ahora no solo reivindicar la retórica en el nuevo congreso sino mostrar que se puede guiar por la sabiduría. Cicerón no desdeñó meterse en política, aunque le costó la cabeza.


Escrito por

César Delgado Díaz del Olmo

Ensayista. Autor de Hybris, violencia y mestizaje; Garcilaso, el Inca mestizo.


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