la mafia no descansa

… se nos ha metido en el cerebro y nos hace actuar como insectos

¿HAY FESTIVAL?

Publicado: 2019-11-08

En cuanto a cultura, como dice el poema de Benedetti, el sur también existe, y las cucarachas también. Así que les habla una cucaracha kafkiana. Una cucaracha loca, de remate. Porque hay que estar loco para querer ser escritor en Arequipa. O ser cucaracha. Esto es trabajar como Kafka, que por error o ironía nació en Bohemia, ya que nunca perpetró esta sana práctica de los escritores locales. Escribía en una covacha húmeda y oscura, que tenía una pequeña ventana con vista a un estrecho patio. Toda la vida se la pasó escribiendo, aunque deseando mantener discretamente la fama de cucaracha inédita. Quiso que al morir sus escritos fueran fumigados. Felizmente su único amigo ignoró esta última voluntad.

Puedo hablarles de algunas cucarachas arequipeñas consagradas a las Letras. El poeta César Atahuallpa Rodríguez, director de la Biblioteca Municipal durante treinta años. Cucaracha de biblioteca. Del también poeta Oswaldo Chanove, que vive encerrado en su buhardilla de donde solamente sale para juerguear con otras cucarachas galácticas. Es la única concesión que hace a la banalidad del instante, porque no le gustan los eventos cucaracha, que una vez pasados ya están pisados. Huye de recitales, conferencias, charlas, y todo lo que huela a reunión de cucarachas, igual que Julio Cortázar, que temía exponerse a la curiosidad de la gente como Gregorio Samsa. Paradójico, porque si el escritor argentino se muestra en esto como un tímido peruano, en cambio el characato Vargas Llosa parece un arrogante tío argentino.

Aunque Kafka era más listo de lo que se cree, porque cuando habla de la transformación en insecto de Gregorio Samsa, en realidad no está pensando en él sino en los demás, a los que mira como cucarachas. Aquí está la modernidad del escritor falsamente bohemio, en su visión entomológica de las ciudades modernas, pobladas por millones de míseras cucarachas, que no dejarán una señal siquiera de su paso por el mundo. Sin haber leído a Kafka, los niños en sueños ya se ven como bichos. Y los hombres saben lo terrible que pueden resultar las guerras de exterminación masiva, con cámaras de gas y bombas atómicas, verdaderas fumigaciones.

Así que prefiero seguir leyendo mis libros...

A propósito del Hay Festival, tengo un problema que quiero contarle a mi amigo Froylán, y es ¿por qué, a pesar de ser un evento tan lindo, yo insisto en decir manan? Ya sé que me dirá que es porque soy tímido como una cucaracha, que paso la vida en la oscuridad de mi biblioteca; pero pienso que también puede ser porque, como Kafka, veo a los demás como cucarachas, especialmente cuando se reúnen en grandes multitudes, aunque sea para banquetes culturales. Froy me dirá que estoy loco, pero como cucaracha kafkiana creo que puedo entender mejor la mentalidad de las otras cucarachas. Tengo incluso una teoría, que Gregorio Samsa se nos ha metido en el cerebro y nos hace actuar como insectos. Y no solo porque el hombre se convierta en un bicho inmundo, cobarde, cruel y egoísta, sino por una razón que está en la base de todos estos comportamientos, y es el predominio de la memoria a corto plazo de insecto, que hace que pasemos de una cosa a otra, como una cucaracha loca. Consecuencia de este zapeo mental, provocado por el hacinamiento tumultuario e hirviente de ideas y acontecimientos efímeros, es la prensa y las redes sociales, cuyo lema es lo pasado pisado, y los fugaces eventos cucaracha, que se desvanecen en la memoria con más rapidez de la que se tarda en comer una pastilla de leche de La Ibérica. Y el emblema del triunfo de los insectos es internet, la telaraña mundial (mundu llica). Así que prefiero seguir leyendo mis libros, que espero un día hagan el milagro de convertir a esta cucaracha kafkiana en un ser humano capaz de andar erguido. Y no hay más.


Escrito por

César Delgado Díaz del Olmo

Ensayista. Autor de Hybris, violencia y mestizaje; Garcilaso, el Inca mestizo. Publica el blog: Volcandideces


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